La batalla ante la doble denominación

26 de enero de 2021

El pleno del Ayuntamiento de Calp ha aprobado solicitar el inicio del procedimiento para cambiar de nuevo la denominación del municipio a Calpe/Calp. La iniciativa, propuesta por Ciudadanos, contó con los votos favorables del PP, la abstención del PSOE y con los votos en contra de Compromís y Defendamos Calpe.

De esta manera, se pretende recuperar la doble denominación de la localidad que era la vigente en 2008 cuando el equipo de gobierno formado por Bloc (ahora Compromís), PSD y PP acordó solicitar el cambio del topónimo del municipio por la forma exclusiva de Calp y que fue aprobada posteriormente por el Consell mediante decreto de 28 de agosto de 2009.

Los populares votaron a favor de esta enmienda hace trece años en la alianza Bloc-PP. Ésta se dio con la moción de censura al socialista Luís Serna y culminaba con Ximo Tur como munícipe de la Villa del Peñón.

Fue el propio Tur, por motivos ideológicos arraigados en el uso del valenciano, quién presentó esta enmienda en pleno en 2008. La moción prosperó con un informe de l’Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) que realizaron diversos “expertos”. Éstos apoyaron este paradigma científico situando el comienzo de la historia del topónimo en el periodo musulmán, del que ciertamente es heredero el topónimo valenciano. ¿Pero existió “Calp” o “Calpe” antes?

Origen histórico

Tal y como explican los historiadores, por razones históricas se entiende “Calpe” como la denominación original, la cual que nace del latín y tiene origen prerromano. Incluso, se sitúan dos localidades en la antigüedad con el mismo nombre: la ciudad ahora conocida como Gibraltar, llamada Calpe “del sur”, y nuestra población de Ifach, denominada Calpe “del norte”.

Ambas referencias compartían “Calpe” por el significado histórico que se le atribuye a la palabra, entendiéndose como monte o accidente visible a varias millas náuticas. Diferenciándose las dos poblaciones en su topónimo únicamente por su cardinal.

Gibraltar tiene un gran peso, ya que permite aclarar lo remoto que se encuentra el origen de esta denominación en el tiempo. Más allá, quizás, de la época greco-romana (antigüedad clásica). Los romanos atribuyeron al peñón de esta ubicación el nombre de Mons Calpe (Monte Calpe en latín) y los griegos llamaron Calpe a una de las legendarias Columnas de Hércules.

No obstante, tras la invasión islámica a la Península Ibérica — más allá del 711 dC — Calpe perdió la “e”, ya que en árabe no es necesario hacer sonoras las consonantes oclusivas y pasó a denominarse “Kalb”.

En la reconquista cristiana Kalb volvió a ser Calpe y se adaptó a Calp en valenciano, ya que de igual forma, esta última lengua tampoco necesita hacer sonoras las consonantes oclusivas a final de palabra, como sí el castellano con la “e”/”o”.

Es más, en la onomástica — asentada entre el medievo y la edad moderna — existe una gran desproporción en España: 2.115 personas se apellidan “Calpe” y únicamente 18 personas se apellidan “Calp”. Lo que da a entender cual era la forma original en esos tiempos, ya que infinidad de apellidos valencianos han perdurado en el tiempo.

El informe de la AVL

En la propia localidad de Ifach la gran mayoría de los vecinos desconocen esta explicación histórica o niegan las evidencias. Es más, muchos de ellos creen que ocurrió al contrario, con “Calp” como la primera y principal, y por ende “Calpe” siendo una denominación castellanizada y aceptada.

Ejemplo de ello puede ser el filólogo valenciano Joan Ivars Cervera, quién afirma que “Calpe es una deformación de la propia Calp”. El filólogo afirma que extrae esta conclusión del informe de la AVL, en el que trabajó junto a Emili Casanova, también filólogo, y Francesc Monjo, un historiador local.

Ivars tacha de “barbaridad” que el topónimo pueda venir de los fenicios o de los romanos, basando el discurso en su informe de 2008 y en que no se aportan argumentos científicos sólidos.

En el informe de la AVL aparecen publicaciones del historiador calpino Jaume Pastor i Fluixà, que consideraba “Calp” como una traducción. El historiador defendía que “Calp pertenece a la cultura cristiana” y por ende los calpinos “somos herederos de la cultura de los repobladores del Reino de Valencia y tenemos la obligación moral de transmitir a nuestros descendientes el legado histórico-cultural que hemos heredado de nuestros antepasados”.

Pastor i Fluixà explicaba en sus escritos, antes de fallecer en 1992, que la forma más antigua conocida es la que se refleja en el “Tratado de Caçola” de 1179. Y refuerza su idea de que es una traducción en ejemplos como Elche por Elx o Crevillente por Crevillent.

El historiador calpino incidía en que los señores territoriales de la mitad del siglo XV eran de cultura aragonesa o castellana y, por tanto, en su documentación se reflejaba la forma “Calpe”.

La imagen de Escola Valenciana para recoger firmas con el objetivo de mantener el topónimo. | Fuente: Escola Valenciana

La doble denominación en 2021

Así pues, en el primer pleno ordinario de 2021, el portavoz de Ciudadanos, Juan Manuel del Pino, elevó a pleno la propuesta de devolver la doble denominación Calp/Calpe al municipio y que ambas formas sean válidas, con sus distintas raíces históricas.

En el presente, los vecinos de la localidad y sus visitantes utilizan las dos formas, predominando “Calp” cuando se habla en valenciano y “Calpe” cuando se hace en castellano. Ante esta situación, el edil de la formación naranja aclaró que en ningún caso se pretende cambiar el nombre de Calp por el de Calpe, sino que coexistan.

El diseño municipal instalado este verano en la playa de la Fossa. | Fuente: Ayto. Calp

Desde la oposición no fue bien recibida esta enmienda. El portavoz de Defendamos Calpe, Paco Quiles, afirmó que en la actualidad no existe ningún problema por el uso de los distintos términos y acusó al equipo de gobierno de crear un conflicto con este asunto. Además, Quiles defendió que a nivel institucional continúe utilizándose Calp, por ser un término utilizado históricamente y que cada uno diga Calpe si habla castellano.

Por su parte, desde Compromís, Carlos Ortín indicó que la propuesta carece de consistencia científica y recordó el informe de l’AVL de 2008. Ortín apoyó su discurso en que se trata de un patrimonio inmaterial antiquísimo que se debe intentar proteger.

Desde el PSOE, a pesar de abstenerse en la votación, su portavoz, Santos Pastor, recordó que el PP votó a favor del cambio del topónimo hace 13 años y recriminó que no se hubiera contado con el Institut d’Estudis Calpins, pese a ser un organismo municipal.

En este sentido, el portavoz del PP, Paco Avargues, indicó que en estos 13 años el equipo ha variado por completo y ha evolucionado. Además, el popular destacó que no se pretende quitar patrimonio alguno en ningún momento.

La alcaldesa, Ana Sala, afirmó que “si el PSOE fuera coherente con su partido de 2008 debería votar a favor de la propuesta, porque entonces votó en contra”. Sala explicó que su formación iba a dar su apoyo a la propuesta de Ciudadanos para devolver al municipio la denominaciónque nunca debió haberse cambiado”. Recordó que aquella decisión generó una gran polémica y que, a su parecer, fue una “cuestión caprichosa” del entonces alcalde.

La munícipe concluyó subrayando que “lo que apoyamos es que se instruya el expediente para solicitar el cambio de denominación, que el topónimo vuelva a ser bilingüe y que luego ya decidirá el Consell si sí o si no”. Asimismo, consideró que «por lo menos se estará satisfaciendo la voluntad y reivindicación de muchas personas que se sintieron ofendidas cuando en 2008 se decidió casi de manera dictatorial cambiar el nombre sin preguntar a nadie”.

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